Sobre la industria editorial y los prejuicios de la crítica: Entrevista a Liliana Blum

By marzo 01, 2019 ,

Liliana Blum (Durango, 1974) es licenciada en Literatura Comparada, por la Universidad de Kansas y tiene una maestría en Educación con especialidad en Humanidades, por el ITESM. Es autora de las novelas El monstruo pentápodo (Tusquets Editores, 2017), Pandora (Tusquets Editores, 2015), de la novela breve Residuos de espanto (2013) y de los libros de cuentos No me pases de largo (2013), Yo sé cuando expira la leche (2011), El libro perdido de Heinrich Böll (2008) y The Curse of Eve and Other Stories (2008), entre otros. (Fuente).

A mediados de abril del año pasado, tuve la oportunidad de entrevistar a Liliana Blum, quien amablemente me contactó después de ver una video-colaboración con mi querida amiga Abril G. Karera de Ensayos de Abril. En el video recomiendo su escalofriante novela El monstruo pentápodo, que leí para entrevistarla más tarde en The Fiction Review. Quise aprovechar la ocasión para hacerle algunas preguntas extras acerca de su novela, lo que para ella significa ser publicada y los prejuicios que ha enfrentado.

No conocía tu trabajo hasta el año pasado, cuando un profesor recomendó en clase El monstruo pentápodo. Además de él y una amiga, no sé de nadie cercano que haya leído este libro, ¿crees que la temática intervenga en su difusión o qué otros factores consideras que influyen?

Me hace feliz escuchar que un profesor recomendó mi libro. La mejor promoción que existe es la de un lector a otro. Me parece que no es tanto la temática de mi novela, sino la falta de difusión de las editoriales y de la excesiva oferta en el mercado editorial. Los dos grandes monopolios de libros en español, Planeta y Penguin Random House, que entre ambos engloban prácticamente todos los sellos existentes en español (sin contar a las independientes), publican cerca de 80 títulos al mes, cada uno. Es muy difícil que apoyen cada libro y le den la difusión necesaria, de modo que apuestan por ciertos libros que saben les redituarán monetariamente. Se trata de libros que rara vez son literatura, a menos que sean best-sellers en otros países, pero más bien son libros de coyuntura, de autoayuda, o de artistas, cantantes, políticos, etc. Por otro lado, muchos maestros de literatura no leen por su cuenta y se limitan a seguir el currículum que les marca el plan de estudios, que invariablemente contiene clásicos o, a lo mucho, escritores nacidos en los años cincuenta como los más recientes. Por eso creo que labores como la que tú y otros YouTubers realizan son tan importantes para la difusión de textos fuera del canon o de la sombrilla del marketing literario.

¿Fue difícil que te publicaran?

Fue más difícil publicar mi primera novela, pues a pesar de mis siete libros de cuentos, para el mundo editorial comercial era yo una perfecta desconocida. Así que le costó más a la editorial arriesgarse por alguien como yo, una escritora de provincia, sin padrinos literarios, y sin una novela publicada. Para El monstruo pentápodo no fue tan difícil. Pandora resultó un libro modestamente exitoso, sobre todo al tratarse de literatura en un país que casi no lee; llegó a estar en los primeros lugares de ventas en algunas librerías de cadena y para la editorial eso supuso números negros. Es decir, recuperaron el adelanto que me dieron, los gastos del libro, y todavía tuvieron una ganancia. Este factor fue más importante para publicar mi segunda novela que el tema de la misma. Al final se trata de un negocio.

¿Te has enfrentado a prejuicios o críticas hacia tu persona y no a tu obra por el hecho de ser mujer?

Todo el tiempo. La más frecuente es: «¿Por qué alguien con una carita como la tuya escribe cosas así de feas?» Esa es la idea que engloba la mayoría de las críticas, es decir, que las mujeres, sobre todo las que tienen mi cara, lo que sea que eso signifique, deberían de alejarse de los temas escabrosos. Al parecer los hombres, tengan la cara que tengan, tienen libertad de escribir sobre lo que sea. Otro comentario frecuente que va sobre esa misma línea es qué piensan mis dos hijos de lo que escribe su mamá. Nuevamente, las madres tendrían que censurarse, pero no los padres.

En cuanto a la novela, me parece que en la relación de Raymundo y Aimeé hay una crítica hacia el amor romántico y lo dañino que puede ser; a la vez, Aimeé tiene una condición que la ha construido como una mujer insegura y dependiente. Al buscar otros libros tuyos descubrí que tus personajes femeninos son socialmente desagradables y rechazados, ¿por qué escribir desde esa perspectiva?

Me apasiona explorar la naturaleza humana y el por qué los seres humanos hacemos las cosas que hacemos. En el caso particular de las mujeres, me intriga sobremanera la relación que tenemos con los hombres; es decir, a pesar de todos los avances sociales y culturales las primeras dependen de los segundos. No digo que debería ser así: simplemente exploro lo que observo. Desde luego que hay mujeres excepcionales y que se mantienen al margen de estas situaciones, pero hay una población considerable de mujeres que todavía se definen a sí mismas por su relación con un hombre. Por eso el tener una pareja, casarse, tener hijos sigue siendo tan importante. Si a este factor le agregamos la inseguridad de la mayoría de las mujeres, incluso de las más hermosas, la gama de conductas inaceptables que terminan aceptando crece. Precisamente porque el valor de la mujer sigue basado en su belleza, y la belleza es efímera, artificiosa, y siempre hay alguien más guapa o más joven. Por eso, en mis novelas y cuentos exploro con frecuencia la pregunta de qué cosas puede aceptar o tolerar una mujer para tener a un hombre a su lado. Si además mis personajes femeninos se salen del riguroso canon de belleza de nuestra sociedad (enanas, gordas, o sólo feas), las apuestas se vuelven más altas, sobre todo si el hombre en cuestión es especialmente guapo o agraciado. Para contestar tu pregunta: ¿Por qué escribir desde esa perspectiva? Porque la vida perfecta de las personas perfectas no sólo es inverosímil, sino aburrida. ¿Para qué escribir? Lo que interesa en una novela es el conflicto, y nada más interesante que un personaje en conflicto consigo mismo.

Por último, ¿nos recomendarías algunos de tus libros favoritos escritos por mujeres?

Encantada. Recomendaré un libro de cada una, pero en realidad cualquier libro de las siguientes autoras es garantía de ser genial: The end of Alice, de A.M. Homes; Game control, de Lionel Shriver; The falls, de Joyce Carol Oates; Away, de Amy Bloom; The blind assassin, de Margaret Atwood; Geek love, de Katherine Dunn y Looking for Mr. Goodbar, de Judith Rossner.

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