Reseña de No soy un hombre fácil

By mayo 18, 2019 ,

Directora: Eleonore Pourriat

Guión: Ariane Fert, Eleonore Pourriat

Año: 2018

País: Francia

Género: Comedia, sátira

Llegué a esta película por recomendación de una amiga. “Es nueva en Netflix, está buena”, me dijo sin entrar en más detalles. Luego de echar un vistazo al póster y a la sinopsis creí que sería chistosa y de lo más ligera. Durante las primeras escenas incluso pensé que sería una versión francesa de aquella lejana película del 2000, What women want.

“Un machista sinvergüenza prueba un trago de su propia medicina al despertarse en un mundo dominado por mujeres en el que se enfrentará a una poderosa autora”: así es como nos presentan el filme y debo admitir que mi alma feminista estaba ansiosa por ver retorcerse a un macho sin privilegios, pero había algo que no me terminaba de cuadrar.

Damien es el típico fuckboy, ese hombre que cree que tiene que enamorarte y mostrarse sensible para conseguir sexo y luego olvidarse completamente de ti. O mejor dicho, un orgulloso hijo del patriarcado. Pero no sólo un fuckboy, sino un macho en todo el esplendor del estereotipo: blanco, heterosexual, con un trabajo creativo en una empresa importante, occidentalmente guapo y entrado en los cuarenta para dar esa apariencia de soltero codiciado. ¿Acaso sus historias son las únicas que valen la pena ser contadas en el cine?

El protagonista va feliz de la vida ejerciendo sus privilegios de hombre, tratando como meros objetos sexuales y de deseo a las mujeres; cuando por azares del destino y gracias a la archiconocida jugada del golpe en la cabeza como desencadenador de un plot twist, Damien despierta en un mundo con los roles invertidos. Es él (y todos los hombres de esa extraña realidad) quien es sexualizado en los medios publicitarios, quien debe cuidar su apariencia para complacer a las mujeres, quien debe depilar cada vello de su cuerpo para que lo encuentren atractivo, quien es invisibilizado en su trabajo, y quien es acosado en las calles y lugares públicos… ¿les suena?

En esta realidad paralela vemos a mujeres con puestos de poder en el gobierno o en exitosas empresas, y vemos a hombres haciendo labores de cuidado, a cargo de les niñes, haciendo de terapeutas de sus parejas y aconsejando a sus amigos sobre los infortunios de vivir en un mundo tan injusto y desigual para su género.

Algo que me gustó mucho de la película es que refleja hasta en los detalles más pequeños los estereotipos y los roles socialmente establecidos para cada grupo, desde la representación y visibilización de un solo género, las exigencias por lucir perfecta y casarse, hasta el acoso callejero y las relaciones de poder entre hombres y mujeres.

En publicidad hay una forma de saber si un anuncio es sexista: pon a un hombre en un papel que normalmente pensarías para una mujer, por ejemplo, un hombre semidesnudo vendiendo comida, ¿te parece ridículo? Bueno, en realidad es ridículo en ambos géneros, y es sexista. No es “lo normal” que imagines a una mujer (todo su cuerpo o una parte de él) para hacer más atractivo lo que vendes, sólo es machista.

De una forma similar funciona la película: esas acciones que, de manera inherente, relacionamos con los hombres en el imaginario social son realizadas por mujeres. Las mujeres chiflan a hombres jóvenes mientras pasean, las mujeres se centran sólo en su carrera profesional y dejan de lado a les hijes o la familia, las mujeres tienen sexo con muchos hombres sin ser juzgadas, las mujeres rechazan el vello corporal en los hombres y se niegan al sexo sin depilación porque les parece antihigiénico, las mujeres dan su opinión en todo porque su voz es considerada importante, las mujeres beben cerveza porque otras bebidas son para débiles. Y la lista podría seguir.

Es muy efectivo enmarcar los estereotipos imperantes en la sociedad, cosas que nos parecen normales y cotidianas en las mujeres, pero cuando las realizan los hombres se evidencia lo horribles que son. Lo que me llevó a pensar: ¿a quién va dirigida la película?, ¿a hombres para que vean sus privilegios reflejados en la pantalla y sientan un poco de empatía por la situación de las mujeres?, ¿a las mujeres para hacer un poco de comedia de lo que sufrimos todos los días?, ¿a feministas para apoyar su discurso de opresión sexista en todo lo que conocemos?, ¿a antifeministas para decir a huevo, las femintensas solo quieren poner a los hombres bajo su yugo?

Los papeles invertidos están bien pensados y hay algunos verdaderamente sutiles, pero atroces, dado que en realidad se retrata a las mujeres comportándose como machitrolls. La trama plantea que, desde los orígenes de la humanidad, las mujeres tuvieron ese poder sobre los hombres y fue así como se construyó la sociedad paralela. No sugiere una sociedad diferente (si ésta fuera liderada por mujeres), sólo voltea la balanza de privilegios y opresiones; refuerza la errónea idea de que las feministas solo quieren colocarse sobre los hombres y refuerza el miedo de los hombres a perder su poder, a que sean tratados como ellos tratan a las mujeres.

En esta realidad alterna también hay un movimiento que lucha contra la opresión sexista, tiene mala fama por revoltoso y escandaloso; es llamado “machismo”. Exacto, una vez más retratan al feminismo como lo opuesto al machismo. Todo mal.

Una película muy white feminist. No sólo porque únicamente abarca las opresiones de mujeres blancas de clase media y alta, sino porque pretende (o eso me parece) educar a hombres: “Miren lo horrible que es vivir así, entiéndanos”.

Lo que empezó como una comedia romántica se desenvuelve como un romance tóxico, una vez más con los roles cambiados: la fuckboy (¿fuckgirl?) y el que se enamora en serio y desarrolla una dependencia enfermiza.

Francamente, el final me dejó confusa. ¿Quién era el protagonista? Poco a poco la historia se va decantando por la autora misteriosa y millonaria que nunca se ha enamorado y que ha sufrido mucho porque no puede expresar sus sentimientos, dejando de lado al personaje inicial ¿es que siempre terminarán contando la historia del personaje privilegiado?

Una película palomera que me sacó unas cuantas risas, pero que me dejó a medias. Pareciera inofensiva en principio, pero puede usarse en contra del movimiento si no la sabemos enfocar.

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