Por Mayra Pato Dávila
Los últimos meses de mi vida han estado llenos de cambios profundos, de sueños que se volvieron realidad y ahora habito esa realidad, una en la que me convertí en librera. Y te preguntarás, ¿pero, cómo sucedió todo esto, Pato?
Desde principios de año, mi novia Chío y yo nos planteamos la posibilidad de rentar algún espacio para dar talleres de Tijerags, nuestra colectiva y comunidad creativa para mujeres y personas LGBTIQ+ en Aguascalientes. A la par tomábamos el Diplomado en edición que imparte Editorial Sexto Piso; una de las clases la impartió el librero Francisco Goñi, y desde ahí otra chispa saltó, pues nos emocionamos con todo lo que platicó en torno a la importancia de crear una relación con les lectores que acuden a estos espacios comunitarios, de buscar la recomendación que se adecúe, de abrir el diálogo y compartir experiencias entre lectores. De modo que, la pregunta cambió a: ¿Y si… abrimos una librería sólo de autoras y literatura LGBTIQ+? Y tomamos la decisión de hacerlo realidad.
Toda mi vida había soñado con tener un espacio, un café/librería/espacio cultural, era una idea que siempre había estado latente, y creo que hasta es un sueño compartido entre quienes amamos la literatura, pues como dijo Alaide: “estás cumpliendo el sueño de todas”. Finalmente se dio, encontramos un espacio hermoso dentro de una casona en el centro de Aguascalientes, compartiendo patio con el café de La Bizcochería, el cual ya conocíamos porque ya habíamos dado talleres ahí, y la verdad es que también está muy rico todo. Entonces, nos pareció la oportunidad perfecta, la tomamos con miedo y emoción.
Estos meses he aprendido un montón sobre cómo ir construyendo una librería, desde contactar a las editoriales, presentarnos, curar el catálogo, hasta cotizar muebles, y me he emocionado mucho al descubrir nuevos títulos —leímos sinopsis de más de 100 libros para encontrar los que nos parecieran que iban de acuerdo a nuestra idea— e investigar e investigar.
Entre cajas, pintura, muebles, y amistades y familia ayudándonos a catalogar los libros, colgar marcos, acomodar el espacio, risas y crisis, el 29 de agosto de 2026 fue la inauguración de Librerags: Libros y comunidad. Sin duda puedo marcarlo como uno de mis días favoritos de este año.
Iniciamos el evento a las 4:00 pm, e hicimos el corte de listón morado pasada esa hora, rodeadas de personas que admiramos, amamos y que nos apoyan, entre ellas las beforas (Abril, Ale, Raquel, Lilí, Alaide y May) que vinieron desde la CDMX para ser parte de este momento, y me siento sumamente agradecida y amada por su presencia. Tuvimos actividades para crear accesorios para tus libros, como un separador marmoleado y un marcapáginas de cerámica que podías decorar, también tuvimos una mesa para hacer un retrato de collage y otra de crear una postal a una autora o libro. Hubo DJ, por Rosky y música en vivo con Lina, mucha comunidad y risas. Momentos inesperados, como la lluvia, y aunque todes tuvimos que correr adentro del café, esa lluvia se sintió como una bendición, como una afirmación del comienzo de esa nueva etapa en mi vida.
Fue mi primer día como librera, cobrando, marcando y envolviendo libros (con apoyo de mi amix Alán) y recomendando lecturas a quienes nos visitaron. Vinieron más de 100 personas, y para cuando fue el brindis, a las 8:00 pm había alrededor de 60 personas que brindaron con nosotras por el inicio de Librerags con un ¡saluuuuud! Estoy muy agradecida con Chío, por ser mi amor, y compañera de vida, por soñar y soñar juntas. Hubo muchos abrazos, muchas palabras, flores y comunidad reunida en torno a los libros. Ha sido hermoso ver el rostro de las personas al descubrir que tenemos algún libro que han estado buscando.
Me parece de suma importancia que estemos haciendo esto cuando en Aguascalientes, Ags., no hay muchas librerías, más que las comerciales y la resistencia de las librerías de viejo. Sin embargo hace unas semanas fue viral el cierre de una librería de segunda mano y los periodistas recalcaban que “la gente ya no lee”, “en Aguascalientes no se lee”, y ver a tantas personas reunidas el día de la inauguración, y todo el interés en torno al proyecto, sólo confirma que resistimos, existimos y recordamos que la lectura también es comunidad.
No olvidemos que leer es político, que la lectura es resistencia, y que es necesario descentralizar los espacios, abrir el diálogo en torno a las autoras y la literatura LGBTIQ+. Gracias, gracias. ¡Te esperamos en Librerags!
